La propuesta de valor en la empresa… y en la persona

Posted by

·

,

A veces hablamos de “propuesta de valor” como si fuera solo marketing

Hola lector, o lectora:
Una frase bien escrita, cuatro bullets en una web y ya. Y, para nosotras, la propuesta de valor es mucho más real: es lo que aportas de verdad cuando trabajas con alguien, por ejemplo, y cómo lo sostienes en el día a día.

En una empresa, la propuesta de valor es la promesa que haces al mercado: qué problema resuelves, para quién, y por qué contigo. Pero lo interesante es que esa promesa no se cumple con slogans, sino con decisiones, comportamientos, con lo que priorizas, cómo tratas a las personas, cómo gestionas los errores, cómo comunicas cuando hay presión, cómo cumples lo que dices… Y en una persona pasa exactamente igual (no nos olvidemos de que las empresas están formadas por personas…)

Tu propuesta de valor personal no es tu currículum, ni tus títulos, ni tu “marca”. Es tu manera de trabajar, tu forma de relacionarte, tu energía cuando hay un problema, tu capacidad de sostener un “no” con respeto, tu coherencia cuando nadie te aplaude. Y ahí es donde se ve todo…


Los valores no son una lista bonita

Los valores se ven en acciones:
– Si dices que valoras el respeto y normalizas comentarios despectivos, o un trato frío, o formas agresivas de exigir, ese valor no está.
– Si dices que valoras el bienestar y premias estar siempre disponible, vivir en urgencia y no poner límites, ese valor no está.

La gente no se queda con lo que dices sino con cómo se siente trabajando contigo o simplemente estando contigo. Y aquí entra una idea que nos parece clave: cuando tú trabajas en un entorno cuyos valores no encajan con los tuyos, tu cuerpo lo nota antes de que seas consciente de ello.

Al principio no lo llamas “conflicto de valores”, sino cansancio, apatía, incomodidad, desconexión, falta de ilusión (contracturas, dolores musculares, insomnio, atracones de comida, salidas constantes a «despejarte») Te dices: “será una racha, cambiará”. Y muchas veces no es una racha: estás intentando sostener una manera de hacer que no te representa.


Todo esto genera un conflicto interno muy silencioso…

Y muy desgastante: por fuera cumples, por dentro te estás traicionando un poquito cada día. Y eso, a la larga, pasa factura. No porque seas “débil” de cara a las demás personas, sino porque una persona no puede vivir mucho tiempo en incoherencia sin pagar un precio emocional.

Nos gusta mirar esto desde otro sitio: el conflicto interior no es un enemigo. Se trata de un aviso, de tu sistema diciéndote “algo aquí no es”. Y cuando lo escuchas, en vez de taparlo con distracciones, más trabajo o más autoexigencia, se convierte en una brújula empujándote hacia tu centro => lo que tiene sentido para ti => te permite estar en paz.

Y ojo, esto no va de ir por la vida juzgando a las empresas o a las personas. Va de algo mucho más simple: entender qué necesitas para estar bien y ser efectivo/a. Porque cuando tú estás alineado/a: – Trabajas mejor.
– Tomas mejores decisiones.
– Te relacionas mejor.
– Eres más claro/a.
– Tu impacto se multiplica.

No por magia, sino porque dejas de gastar energía en sostener una versión de ti que no eres.


Coherencia y autenticidad no es ser perfecto/a

Significan no vivir en contradicción constante, poder mirarte y decir: “puedo mejorar muchas cosas, y no me estoy traicionando”. Y eso ya es muchísimo.

También significa aprender a poner límites sin culpa, porque hay un punto que no se dice lo suficiente: la coherencia no solo se demuestra en lo que haces, también en lo que no aceptas, en lo que no negocias, en lo que decides no normalizar. Y sí, a veces eso incomoda porque te hace sentir que “igual estoy siendo demasiado yo”. Y muchas veces no estás siendo demasiado tú sino honesto/a. Algo precioso…

Y aquí lo conectamos con la propuesta de valor otra vez: la propuesta de valor más potente no es la que suena bien sino la que se sostiene y se vive. La que tiene consistencia en el tiempo, no cambia según el cliente, el jefe o la moda del momento.


Cuando una persona y una empresa comparten valores, se nota.

Hay fluidez, confianza, claridad y no hace falta forzar.

Y cuando no se comparten, también se nota: cuesta más, la energía se drena, y la sensación de “estar en el sitio equivocado” aparece aunque por fuera todo parezca correcto.

Desde Inverta Mentor® lo tenemos más claro con el paso del tiempo: no queremos construir nada desde la incoherencia.

Cuando te escuchas de verdad y vuelves a tu centro, empiezas a trabajar con más verdad, más calma y más sentido. Y eso, aunque no sea inmediato, siempre termina siendo lo más sostenible en el tiempo (que, tu tiempo, es lo más valioso que tienes en tu vida)

La pregunta que queremos lanzarte es simple: ¿lo que estás haciendo ahora mismo representa lo que de verdad valoras?
Y si la respuesta es “no del todo”, quizá no es el momento de exigirte más sino que es el momento de escucharte mejor. Y nosotras, estaremos aquí para acompañarte si lo deseas: hola@invertamentor.com

Si quieres recibir más posts, suscríbete a nuestro blog 🙂

Avatar de Inverta Mentor®

Descubre el resto de artículos publicados