
Hay un tipo de miedo del que casi no se habla.
Hola, lector, lectora.
Es un miedo disfrazado de ironía, de escepticismo o de “eso no va conmigo”, «déjame de historias», etc.
Hablamos del miedo a trabajar el desarrollo personal de uno/a mismo/a.
Sí, has leído bien. En pleno siglo XXI, donde se habla continuamente de bienestar, de propósito, de liderazgo consciente y de equilibrio… Todavía hay quien siente rechazo a mirar hacia dentro.
Lo curioso es que ese miedo se parece al que muchas personas sienten hacia los carbohidratos:
«Si me los permito, voy a engordar», y cómo voy a tener un michelín, ¡no, por favor!. No puedo tener kilos de más, ¡qué horror!.
«Si me permito pensar, analizar, cuestionar, descubrir, sentir, voy a desestabilizarme», y «prefiero ir como un pollo sin cabeza, buscar alicientes fuera.» Ambos mitos, profundamente instalados.
Seas como seas, o como crees que eres, o como muestras al exterior… Lo que realmente nos interesa es tu interior, tu esencia, tu Ser.
Y si ambas afirmaciones se identifican contigo, quédate a leer este post y descubre lo que tenemos que contarte….
Y es que nos han enseñado que «sentir» es peligroso, que «parar» es improductivo, y que cuestionarnos es «perder» el tiempo.
Lo que no nos han contado, o no lo suficiente, es que ahí reside precisamente la mayor fuente de fuerza, la de tu interior. Vale, ya la tenemos ubicada, ¿ahora qué?
Trabajar el desarrollo personal no es debilitarse frente a alguien, es mirarse con honestidad para tomar decisiones más alineadas contigo, entender qué te frena, qué te mueve, qué te empuja. Es esencial para ampliar la mirada y tu mentalidad, elevar la conciencia, nutrir tu presente para construir un futuro con sentido… Y no hacer por hacer, tener por tener, y mostrar lo que realmente no eres…
Lo que te agota no es trabajar en el desarrollo personal sino vivir desconectado/a de ti mismo/a. Lo que te cuesta no es parar, sino mantenerte corriendo en automático (y lo haces en gran parte de tu día aunque no lo sepas) Lo que podría drenar no es la introspección sino la huida constante hacia fuera con malos hábitos, etc.
Ayer volvimos a tener un problema de conectividad en esta zona, sin telefonía móvil ni Internet. ¿Y qué ocurrió? Pues que muchas personas no sabían en qué «matar» su tiempo. Y no se trata de matarlo, sino de vivirlo y no sobrevivirlo.


Igual que los carbohidratos bien integrados en la dieta son energía, el desarrollo personal bien enfocado es un combustible vital.
A veces nos preguntan: “¿Y no cansa tanto trabajo interior?” Nuestra respuesta: lo que cansa es seguir igual y conformistas cuando sabes que puedes cambiar y lograr mucho más. Cuando tu entorno está dormido y deseas que descubran lo mismo que estás descubriendo tú…
Lo que cansa es vivir desde esos personajes que creamos para encajar y, cuando regresas a casa, te das cuenta de que no encajabas en ese lugar, empresa, o con esa gente. Eso ocurre porque tu Ser te está pidiendo paso, te está llamando para que comiences un camino realmente auténtico.
Así que, si alguna vez sentiste que trabajar tu mundo interno era un riesgo, una pérdida de tiempo o un tema “demasiado blando o que no tiene importancia”, recuerda: no hay nada más valiente que enfrentarte a ti mismo/a para vivir con más verdad cada día, «le pese a quien le pese».
Desarrollarte no es un lujo, es una responsabilidad con tu vida, decisiones y, si lo decides, con tu legado.
¿Te atreves a enfrentar esos miedos junto a nuestro equipo? No estás chalado o chalada, tranqui 😉

