Hola lector, lectora,
El miedo está presente en cada rincón de nuestra existencia…
Se disfraza de prudencia, de lógica, de sensatez. Se mete en nuestros pensamientos más íntimos y nos convence de que nos protege, cuando en realidad nos está limitando.
Nos hace elegir caminos más seguros, relaciones más cómodas, sueños más pequeños. Nos susurra que no somos suficientes, que no estamos listos o listas, que aún no es el momento. Y lo peor es que le creemos.
Y, ¿qué pasaría si descubrieras que el miedo no es tu enemigo?
¿Qué pasaría si en lugar de huir de él, lo abrazaras?

El miedo no es real, sus efectos sí lo son…
El miedo, en su esencia más pura, es solo una señal de alerta. Un mecanismo de supervivencia que nos mantiene a salvo. Y en nuestro día a día, donde los peligros reales son mínimos, el miedo ha mutado.
Hoy no huimos de depredadores en la selva, sino de juicios en redes sociales.
No tememos morir en batalla, sí exponernos y ser rechazados o rechazadas.
No nos escondemos de fieras, sí de nuestros propios sueños por miedo al fracaso.
El miedo ya no nos protege. Ahora nos encierra.
Nos mantiene en relaciones infelices porque nos dice que «mejor malo conocido que bueno por conocer».
Nos impide cambiar de trabajo porque nos convence de que es demasiado arriesgado.
Nos hace posponer proyectos porque nos susurra que aún no somos lo suficientemente buenos o buenas…
El miedo es el carcelero de nuestras posibilidades. ¿De qué vas, miedo?



¿Cómo se disfraza el miedo en tu vida?
Rara vez se presenta de frente. No se nos aparece con un cartel que diga: «Hola, soy el miedo y vengo a impedir que logres todo lo que deseas.» No. El miedo es astuto. Se camufla de muchas maneras:
🔹 Procrastinación: «No es el momento, lo haré cuando tenga más tiempo.»
🔹 Perfeccionismo: «No está listo aún, tiene que ser perfecto antes de lanzarlo.»
🔹 Excusas: «Es que no tengo suficiente experiencia, dinero, apoyo, energía…»
🔹 Comparación: «Otros u otras lo hacen mejor, ¿para qué intentarlo?»
🔹 Auto boicot: «No me lo merezco, seguro que me irá mal.»
Y así, día tras día, el miedo nos convence de que debemos seguir donde estamos.
Lee bien, aquí hay una verdad que, quizás, nadie te ha dicho:
➡ El miedo no desaparece.
➡ El miedo solo se vence cuando te mueves a pesar de él.
Si te asusta, es porque te importa…
¿Qué pasaría si cambiaras la relación con tu miedo?
¿Qué pasaría si, en lugar de verlo como un obstáculo, lo vieras como un mapa o una brújula?
El miedo suele aparecer cuando estamos cerca de algo importante. Es una señal de que estamos a punto de cruzar un umbral.
📍 Si te asusta cambiar de trabajo, probablemente es porque necesitas evolucionar.
📍 Si te aterra exponerte en redes, es porque sabes que hay algo valioso que puedes aportar.
📍 Si sientes miedo antes de tomar una decisión importante, es porque significa algo grande para ti.
📍 Si tienes miedo de empezar de nuevo, es porque tienes el potencial de reconstruirte.
📍 Si te da miedo hablar en público, es porque tienes algo importante que decir.
📍 Si te asusta invertir en ti mismo o misma, es porque el cambio será profundo.
📍 Si te da miedo dejar una relación que no te hace feliz, es porque te aferras a la idea de lo que pudo haber sido.
📍 Si sientes miedo de fracasar, es porque el éxito realmente te importa.
EL MIEDO, UNA BRÚJULA. El miedo no es el enemigo. Es el indicador de que estás a punto de crecer.


Muévete con miedo, muévete.
El mayor error que podemos cometer es esperar a que el miedo desaparezca. No lo hará. Nunca.
Los y las grandes artistas sienten miedo antes de subir al escenario.
Los/as grandes empresarios/as han sentido miedo antes de invertir en sus proyectos.
Los y las grandes líderes han temblado antes de tomar decisiones arriesgadas.
Y lo hicieron de todos modos.
No fueron valientes porque no sintieron miedo. Fueron valientes porque actuaron a pesar de él.
👉 ¿Y tú? ¿Cuánto tiempo más vas a dejar que el miedo te robe la vida que mereces?
🚀 Hoy te retamos a dar ese paso que has estado postergando.
No esperes a sentirte preparado/a. No esperes a que sea perfecto.
Simplemente, hazlo.
Si no te aterra, estás proyectando bajo…
Y cuando sientas miedo, recuerda esto: «Del otro lado del miedo, está la vida que siempre has querido.«
Contáctanos si deseas que trabajemos alguno de tus miedos, podemos acompañarte para enfrentarlos, superarlos y convertirlos en tus mejores aliados.

