El camino hacia un nuevo mundo
Hola lector, lectora
¿Cuántas veces has escuchado eso de:
- «Tienes que ser experto o experta en esto concreto, y que nadie pueda debatirte o sacarte los colores».
- «Quien mucho abarca, poco aprieta».
- «Esa moda de ser multitasking o multitarea no lo veo»?
La verdadera meta podría parecer que sea la especialización, y el único camino que te llevaría al éxito y al logro de tus objetivos profesionales.
Ahora bien, ¿qué pasaría si te dijéramos que la clave para crecer, innovar y realmente destacar está en abrazar tu lado más curioso y en mantener una mente de principiante?.
Vaya, ya estamos de nuevo escribiendo sobre temas que te sacan de tu zona de confort, te hacen pensar y posiblemente te incomoden hasta resoplar ☺️
Quédate, y lee detenidamente lo que vamos a contarte, porque hoy podría comenzar un mundo lleno de posibilidades también para ti… ¡Vamos allá!.


¿Qué es la curiosidad?
La curiosidad es ese motor interno que nos impulsa a explorar, cuestionar y desafiar lo establecido. Es lo que nos lleva a hacernos preguntas incómodas, a romper moldes y a mirar el mundo desde otra perspectiva. Y es justo ahí donde entra la mente de principiante: una actitud que no da nada por sentado, que se atreve a admitir «no sé» y que ve cada día como una oportunidad para aprender algo nuevo.
La curiosidad es una fuerza poderosa que impulsa nuestro deseo de explorar, aprender y comprender el mundo que nos rodea. Es una cualidad inherente que, cuando se cultiva, puede conducir a una vida más rica y significativa. En un entorno donde el conocimiento y la innovación son claves, la curiosidad no solo es una herramienta invaluable, sino también una fuente inagotable de inspiración y crecimiento personal.

La curiosidad…
Otro super poder 😉
Desde la infancia, somos naturalmente curiosos y curiosas. Y, a medida que crecemos, la educación y la sociedad pueden ir apagando esa chispa de forma inconsciente en numerosas ocasiones. Nos enseñan a seguir reglas, a buscar respuestas correctas, y a evitar los errores. Sin embargo, la curiosidad no se trata de tener todas las respuestas, sino de hacer las preguntas correctas.
¿Qué pasaría si empezaras a cuestionar todo lo que te rodea?. ¿Si miraras los problemas desde ángulos inesperados?. La curiosidad te saca de la zona de confort, te lleva a explorar territorios inexplorados y te permite conectar puntos que otras personas ni siquiera ven.
Es el antídoto perfecto contra la rutina y el conformismo, y también es la excusa perfecta de personas que puedan decirte que despiertas algo de miedo por no estar abiertas a salir de su rutina mental y diaria. ¿Te vas dando cuenta ya?.
¿Y qué beneficios tiene?
Aumento del conocimiento: La curiosidad nos lleva a aprender constantemente, ampliando nuestro conocimiento y habilidades. Nos impulsa a buscar información y a profundizar en temas que nos interesan.
Mejora de la creatividad: Al explorar nuevas ideas y conceptos, la curiosidad fomenta la creatividad. Nos permite hacer conexiones inusuales y generar soluciones innovadoras a los problemas.
Desarrollo personal: La curiosidad nos ayuda a crecer como individuos, ya que nos desafía a cuestionar nuestras creencias y a considerar diferentes puntos de vista. Esto nos convierte en personas más abiertas y comprensivas.
Fortalecimiento de las relaciones: Las personas curiosas tienden a ser mejores comunicadoras y oyentes. Al mostrar interés genuino por los demás y sus experiencias, fortalecen sus relaciones personales y profesionales.
Aumento de la satisfacción y la felicidad: La curiosidad está vinculada a niveles más altos de satisfacción y felicidad. Al buscar y descubrir cosas nuevas, experimentamos una sensación de logro y propósito.
Mejora en la resolución de problemas: La curiosidad nos lleva a buscar activamente soluciones y a no conformarnos con respuestas superficiales. Esto mejora nuestra capacidad para resolver problemas de manera efectiva y eficiente.


La mente del principiante: «El secreto mejor guardado de las personas innovadoras».
Ahora, hablemos de la mente de principiante.
Es una filosofía que proviene del budismo zen y que se refiere a mantener una mente abierta, sin prejuicios, lista para absorber y aprender. En el contexto actual, tener una mente de principiante no es solo una ventaja; es una necesidad.

Para ser alguien innovador como…
Steve Jobs o Elon Musk, tienes que saber aprovechar este poder. Se trata de no quedar atrapado/a en «lo que siempre ha funcionado». Hay que cuestionar, experimentar y, sobre todo, no tener miedo al fracaso.
Cuando te permites ser un/a principiante, te abres a un universo de posibilidades infinitas.

Desafía lo establecido… Se curioso/a, principiante…
Aquí te dejamos un reto: empieza a ver cada situación con ojos nuevos. Pregúntate «¿por qué?» más seguido.
Atrévete a explorar terrenos que nunca has pisado, a leer sobre temas que no conoces, a hablar con personas que piensan diferente a ti sin juzgar.

Cree lo que tú quieras
La curiosidad y la mente de principiante no son solo conceptos; son herramientas poderosas para transformar tu vida personal y profesional. Nos enseñan que no importa cuánto sepas, siempre hay algo nuevo por descubrir.
No importa cuánto hayas logrado, siempre hay un siguiente nivel por alcanzar.
Atrévete a romper tus propios límites y verás hasta dónde puedes llegar…
Así que, la próxima vez que sientas que lo sabes todo, recuerda: no hay nada más peligroso que una mente cerrada y «sabionda».
- Despierta tu curiosidad.
- Mantén tu mente de principiante.
- Prepárate para ver cómo el mundo, de repente, se llena de las oportunidades que nunca imaginaste.

